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Organigrama

Organigrama vertical

Organigrama vertical

Las organizaciones existen desde los inicios de la humanidad. El hombre siempre ha buscado agruparse con otros de su misma especie, buscando protección de los depredadores y hasta formando grupos en los que un individuo beneficia al otro.

Y desde el mismísimo instante en que comenzaron a darse de forma espontánea las primeras formas de organización. Surgió una necesidad evidente para cada grupo humano. Un liderazgo siempre era, y es, necesario para que las tareas salgan bien.

Todos los individuos que conforman cualquier grupo humano son diferentes entre sí. Cada uno tiene características propias a pesar de pertenecer a la misma especie. Todos piensan diferente, por lo que es difícil que todos estén naturalmente coordinados.

Con el paso de los años, fue evidente que para hacer grandes cosas se necesitaban grupos numerosos de personas. Y para tratar con grupos numerosos de personas era estrictamente necesario establecer firmes liderazgos y buenos canales de comunicación entre todos.

El organigrama vertical surge por la necesidad de plasmar de una manera sencilla como estará estructurada. Cualquier organización que se vaya a formar. Tiene características especiales que lo hacen muy útil, aunque también desventajas que lo hacen ser difícil.

Pero ¿Qué es un organigrama vertical?

Organigrama vertical

Un organigrama vertical no es más que una representación gráfica de cómo estará estructurada una organización. En muchos casos, las fronteras entre diferentes cargos de una organización eran bien difusas y complejas de entender.

Con la utilización de un organigrama vertical es fácil comprender como es la cadena de mando de una empresa y hacia dónde va dirigida la misma. Quienes son los máximos liderazgos y las expectativas de crecimiento real que tienen los trabajadores.

La composición de un esquema u organigrama vertical es muy parecida a una pirámide. En la parte superior de la misma se pueden encontrar a los más altos cargos de la organización. Los responsables de la toma de decisiones y generalmente los dueños de la organización.

A medida que se desciende por toda la estructura de la pirámide se puede observar que a partir de los primeros individuos, los más altos en el escalafón, surgen otros. Estos son los siguientes en la cadena de mando. Los directivos o gerentes de la organización.

De los directivos y los gerentes salen más divisiones aun, que representan a la base de la pirámide. Los trabajadores o empleados se encuentran en la parte más baja del organigrama completando así la estructura de la empresa u organización.

Esta clase de organigrama es de común uso en gran cantidad de empresas alrededor del mundo. En la actualidad se trata de evolucionar hacia otra clase de organizaciones, pero a pesar de sus defectos, el organigrama vertical sigue siendo popular entre las organizaciones.

El establecimiento de una estructura jerárquica dentro de cada organización es indispensable. No puede dejarse a la suerte, por lo que es necesario conocer las bondades y cosas negativas que el organigrama vertical tiene la capacidad de aportar a cualquier organización en la que se imponga.

Virtudes de un organigrama vertical

La principal virtud que tienen los organigramas verticales es que son bastante fáciles de fabricar y también bastante sencillos de entender una vez que fueron hechos. Los que están más arriba cuentan con más responsabilidad y tal vez más privilegios que los que están abajo.

Así mismo, con la utilización de un organigrama vertical se puede dejar en claro como es la organización de la empresa. Haciendo claras las fronteras entre responsabilidades de uno o varios individuos o departamentos.

Se diferencian de manera clara las líneas de gestión y las de producción de una organización. Y también pueden establecerse uniones entre departamentos o escalafones organizacionales que pudiesen ser extraordinarios.

El control sobre gran cantidad de variables de la organización puede llegar a ser más minucioso. Los ejecutivos pueden saber a quién hay que contactar exactamente para resolver un problema o conocer datos en tiempo real de las operaciones de organización.

Siempre es motivante para una persona saber que si trabaja lo suficientemente bien, y se encuentra en una buena organización, tiene la oportunidad de crecer. Subir en el escalafón organizacional y hacerse con un cargo más alto y mejor remunerado que el que posee en la actualidad.

Y finalmente, si en un futuro existen planes de expansión de la compañía, el organigrama vertical se presenta extremadamente útil. Este permite la expansión de manera muy sencilla de hacer y de transmitir a los miembros de la organización.

Aspectos negativos de los organigramas verticales

El principal problema que desemboca del uso de organigramas verticales es que las decisiones tardan considerablemente más en llegar. Al punto en el que son necesarias que si se comparan con otra clase de organigramas empresariales.

También, puede darse el caso de que algunos de los empleados o trabajadores que se encuentran en la parte más baja de la pirámide del organigrama. Se sientan mal o quizá menospreciados por encontrarse en tales posiciones.

El organigrama vertical es ideal para hacer esquemas de las estructuras más grandes o más complejas de la organización. Sin embargo, al momento de hacer los organigramas de manera más específica no se presentan con tanta utilidad como en otros casos.

Resulta extremadamente peligroso cuando en los organigramas verticales se reflejan toda la toma de decisiones en el líder de la organización. Cuando toda una empresa depende de una sola persona a la cabeza, las probabilidades de fracasos estrepitosos en las políticas empresariales son enormes.

De la misma manera, suelen producirse grandes separaciones entre las labores de los grandes jefes y sus empleados y hasta sus directivos. De no manejarse bien las interacciones laborales, pueden suscitarse conflictos entre diferentes escalafones de la organización.

¿En qué momento se debe aplicar un organigrama vertical?

Organigrama vertical

Si una organización es extremadamente grande conviene absolutamente utilizar un organigrama vertical. Claro está, que no debe ser absoluto el dominio del organigrama vertical, pues también conviene combinarlo con el horizontal.

Cuando se tienen equipos dispersos, que tratan de resolver todas las situaciones sin ninguna clase de orden especifico. La focalización de esfuerzos puede ser el objetivo a alcanzar y por el cual se deba imponer este organigrama.

Para empresas en las que sus empleados no tienen que tener interacciones directas. O tal vez las que tengan sean muy pocas es ideal. Esto es así ya que en estos casos para no perder los rumbos de la organización se requiere firmeza en la dirección de la misma.

Si se trata de una empresa en la que se busca que todos los trabajadores crezcan de manera profesional, la estructura organizacional de manera vertical es fantástica. Cada individuo puede ver el recorrido que ha hecho dentro del contexto de la organización.

Un cambio de dirección

En la actualidad, se sigue usando mucho el organigrama vertical. Pero el conocido como organigrama horizontal viene ganando muchos adeptos dentro del mundo de la gestión de recursos humanos y la administración de empresas.

Lo rápido de las sociedades actuales hace que sea mucho más sencillo que una estructura horizontal. Bien establecida y en correcto funcionamiento, tome las decisiones acertadas para provocar el crecimiento de organización y el cumplimiento de las metas establecidas.

En conclusión, hay que afirmar que ningún organigrama sustituirá a otro. Cada uno tiene sus funciones, que se adaptan según el contexto lo requiera. En el futuro se observaran muchos más organigramas horizontales, pero los verticales no desaparecerán.